jueves, 11 de agosto de 2016

69 picantes consejos para nosotras (1)



Aquí hay una lista de 69 ideas divertidas que encajan en lo que nos gusta.


No voy a mentiros. Las encontré en internet y creo que muchas de ellas son creativas. Puede ser que te den ideas de trabajar en tu relación de pareja. Si tu marido es como el mío apuesto a que le gustarán.


1. Regularmente formular observaciones a tu marido acerca de otros hombres que te encuentran atractiva.


2. Recuérdale a tu marido que prefieres pollas grandes durante el sexo. (la mayoría tienen complejo de pequeñas y eso les dice inconscientemente que necesitas otras más grandes).


3. Di a tu marido acerca de las cosas que tu amante hace mejor sexualmente.


4. Di a tu marido cada vez que tengas relaciones sexuales con pensamientos en otras personas.





5. Haz que tu marido te observe como te preparas para salir de casa (de caza o no).


6. Afeitate el sexo y dile a tu marido que es debido a que otro hombre te lo pidió.


7. Haz que tu marido te bañe, te afeite las piernas y el sexo, o prepare la ropa, las joyas y el perfume para ayudar a prepararte para tus citas.


8. Ponte un discreto tatuaje (aunque sea temporal) sexualmente sugerente.


9. Hazte un peircing y dile a tu marido que la hiciste por petición de tu amante.






10. Compra y usa una tobillera con un As de picas cuando salgas de fiesta, y hazle saber lo que significa.


11. Usa ropa sexy y zapatos de tacón alto en público


12. Deja de usar ropa interior y asegúrate de que tu marido lo note.


13. Abiertamente coquetea con otros hombres delante de tu marido.


14. Comparte tu estado de Esposa+ con alguna amiga íntima, y mira la

lunes, 24 de junio de 2013

¿Por qué eres cornudo?


Mira y compruébalo tú mismo. Por esto eres cornudo, porque él es un macho de verdad y tú un sumiso con pollita que sólo goza al verme follar con otros. Te has convertido en un impotente, en un eunuco y yo necesito que me den caña, que me follen bien follada, que me dejen el coño escocido, que no le den tregua a mi coño.


Necesito un hombre, un macho que me folle como ves. Así que sigue ahí arrodillado con el cinturón de castidad puesto y mira bien. Mira a ver si comprendes de una vez por qué eres cornudo desde novios. Y por qué nunca te dejé que me follaras y me case contigo. Porque sabía que eras un sumiso impotente y contigo podría follar con quien quisiera. Y con tu consentimiento. Porque eres un cornudo consentido. Y lo mejor es que te gusta serlo más que a mi follar. Aunque no tanto como me gusta hacerte cornudo.

viernes, 21 de junio de 2013

Soy muy puta, muy perra, muy zorra

Sí, cariño. Lo sabes. Soy una puta, una perra y una zorra. Y a tiempo completo. No puedo evitarlo. Lo sabes. Te lo dije cuando nos presentaron y  luego mientas bailamos pegados en aquella fiesta y te mordía en la oreja. Me dijiste que no lo creías y entonces te cogí de la mano y te subí a la habitación del hotel donde te follé bien follado en todas las posturas imaginables. Y algunas inimaginables.

Gozaste y no hiciste caso a lo que te decía al oído mientras follábamos; que era un puta y una zorra. Que soy una perra salida que no puede evitar mojarse en cuanto ve a un macho, en cuanto tengo una polla delante. Aunque esté guardada en el pantalón. No lo puedo evitar. Soy así, muy perra, muy zorra y muy puta. Mucho. Pero tú no lo creías pese a que no dejaba de repetírtelo. Te hacías el sordo. Y te lo volví a repetir insistentemente cuando me pediste que me casara contigo. Pero no hiciste caso.

Ahora ya lo sabes y creo que por fin te has convencido cuando has subido del salón donde nos hemos casado y has entrado en nuestro cuarto. Me has visto chupándole la polla a unos de los machos que había en la habitación. Pero no has dicho nada. Así que me he echado sobre la cama para ofrecer mi culo a los azotes del primer voluntario que se ofreciera.

No has sido tú, que te has quedado quieto mirando. Han sido los otros tres macho que me había subido a nuestra habitación. Y lo han hecho. Me han azotado el culo delante de ti, sin que tú hayas dicho nada.

Y tampoco has dicho nada cuando me he lanzado a comerme sus pollas delante de ti, cariño, que has permanecido quieto junto a la cama, mirando. Aunque cuando te he mirado he visto que te has sacado la polla y has comenzando a masturbarte. Y entonces sí. Lo he comprendido. He comprendido porque nunca me has hecho caso cuando te he avisado de que soy una puta y una zorra. Creo que te gusta que lo sea. Por eso te has casado conmigo. Por eso no dices nada al verme follada por tres macho, en nuestra noche de bodas.

Soy muy puta, cariño; muy zorra, y muy perra, pero ahora sé  que te voy a hacer muy feliz; que vamos a ser muy felices.  De por vida y hasta que la muerte nos separe.

















miércoles, 19 de junio de 2013

Cornudo antes y después de la boda


Así, cornudo. Lámeme bien el coño que aquí esperan cuatro machos para follarme en tu noche de bodas. Déjame jugosa para ellos, para que me follen bien follada y te hagan cornudo. Para que disfruten en el coño que tú jamás gozarás, ni rozarás. Para que veas como otros machos gozan en el coño de tu mujer.

Hazlo tan bien como lo has hecho antes de la boda, cariño, que estoy loca por follármelos otra vez ahora que ya estamos casados. Porque has salido de novio cornudo siendo cornudo para pasar a ser marido cornudo, siendo también cornudo. Lo eres todo. No te quejarás. Al fin has cumplido con todos tus deseos y fantasías.

lunes, 17 de junio de 2013

Soy una zorra, una perra...


No puedo evitarlo. Soy una puta zorra que se muere por comerse y follar las pollas de todos los tíos que me gustan. Ni tan siquiera tengo que dejarme cortejar. Soy yo la que se acerca a ellos, los cojo del paquete y les digo que quiero follármelos. Y así con todos. No puedo evitarlo.

Ni quiero evitarlo. Me gusta ser una perra salida, un coño abierto para que todos lo puedan follar. Soy una puta que además nunca cobra. Lo hago gratis y mejor que las profesionales porque me gusta, porque me excita, porque me vuelve loca ser una perra salida.

Tengo siempre el coño mojado, excitado, ardiente, deseoso de ser follado y usado a su antojo por las pollas de los tíos que me gustan. Que son casi todos. Soy así: una perra salida, una puta zorra. Y me gusta. Jamás dejaré de serlo. Ya lo sabes. Y ahora dime: ¿Quieres seguir queriendo casarte conmigo?
- Sí, amor mío. No me importa.

sábado, 15 de junio de 2013

Putona y pendejo

Somos una pareja de la Ciudad de México y yo también soy un cornudo. Mi esposa me ha confesado que prefiere coger con otros hombres que conmigo, pues yo no la satisfago (soy eyaculador precoz). De hecho, se ha estado viendo con un hombre que hace años fue su jefe y siempre le ha atraído; él ya le confesó que quiere algo con ella y ella está muy emocionada con la posibilidad de ser su amante. Se van a ver la semana entrante y, seguramente, empezarán una relación en la que me pondrán los cuernos ocasionalmente.

La puta de mi esposa me dijo que quiere que yo les sirva a ambos y, como ella no sabe manejar, que la lleve a los hoteles y al departamento de su amante, donde le va a dar las nalgas, así como que pase por ella cuando hayan terminado. Desde luego, yo acepté servirles en todo lo que se les ofrezca. A pesar de que lo más seguro es que mi esposa tenga un amante fijo de aquí en adelante, es tan perra que quiere seguir dándoles las nalgas a otros, como lo viene haciendo desde que somos novios, por lo que te invito a verme tú también la cara de pendejo y que te cojas a mi esposa. Escríbenos a putonaycornudo@live.com.mx, para ponernos de acuerdo.

El blog está en este enlace


viernes, 14 de junio de 2013

Mi esposa quiere ser la puta de otro (3)

Después de unos años, Paty encontró una mejor oportunidad de empleo en la editorial donde nos conocimos y Henry se manifestó satisfecho de que ella se superara, por lo que dejaron de trabajar juntos, aunque ocasionalmente se veían para comer o desayunar, comentándose las diversas novedades que iban surgiendo.

 Fue en uno de esos desayunos cuando les acompañó una prima de mi esposa que no conocía a Henry; ella le aseguró a mi mujer que, luego de ver su actitud, era evidente que su “padre postizo” estaba enamorado de ella. Paty lo tomó como una tontería, asumiendo que su prima confundía el cariño fraternal que se tenían con algo que no existía.

Cuando nos conocimos y nos hicimos novios, Paty me habló de Henry como un gran amigo que la veía como una hija, relatándome todo lo que la había ayudado. Yo así lo acepté aunque, cuando lo conocí, también vi una mirada de atracción más que de paternalismo. Se lo comenté a mi esposa y ella me aseguró que no era así.

Yo tenía entendido que ella lo veía como un padre, por lo que me sorprendió que ella misma lo propusiera como su próximo amante de planta, pero la muy zorra me confesó descaradamente que siempre se había sentido atraída por él y que, si Henry se lo hubiera propuesto, no hubiera dudado en darle las nalgas, y lo hubiera hecho con gusto antes de conocerme y, más aún, después de casarnos. Al preguntarle por qué no lo hizo me respondió que no quería romper con la amistad fraternal que ambos habían cultivado con los años.


Inmediatamente, le cuestioné por qué ahora sí estaría dispuesta a correr el riesgo y me confesó que en sus últimas citas se había percatado de que quizá su exjefe sí sintiera algo más que paternalismo por ella, pues ahora le tomaba la mano por segundos y lo había descubierto un par de veces mirándole el culo con lascivia. Además, por la estrecha relación que llevan, Paty ya le había confesado a Henry de nuestros encuentros con otros hombres, lo cual él aprobaba totalmente, asegurando que todos tenemos derecho a vivir nuestra sexualidad como nos plazca.

 Quizá por esas confesiones, justo unos días antes de que la piruja de mi mujer y yo nos planteáramos la posibilidad de que fuera la puta de planta de alguien, Henry le llamó por teléfono para que fueran a desayunar, asegurándole que tenía algo muy importante que decirle.

Aunque mi ofrecida esposa y yo tenemos una comunicación total, no me comentó lo extraño que le pareció lo que le dijo su exjefe ni el nerviosismo evidente que escuchó en su voz al invitarla a desayunar, cuando citarse era algo que sucedía comúnmente. Sin embargo, al otro día de esa llamada, Henry le canceló la cita, se notaba nervioso y cortante; se podría decir que se estaba arrepintiendo de habérselo dicho y más cuando le dijo a mi mujer que olvidara aquello importante que tenía que decirle.


Cuando la cerda de mi esposa me lo platicó, le dije que eran evidentes las intenciones de Henry para confesarle su amor o, de menos, su atracción por ella y que a la mera hora se había arrepentido, quizá por la misma razón que esgrimía la nalgona de mi mujer: no romper con su amistad fraternal o que ella lo tomara a mal. Así, encuerada como estaba junto a mí, le sugerí que le llamara a nuestro prospecto de corneador de planta y provocara una cita para verse, pero que fuera más coqueta e insinuante, para que él viera que ella también tenía interés.

 Fue muy humillante escuchar a la zorra de mi mujer hablar con el hombre que, próximamente y si las cosas salen bien, la convertirá en su puta de planta. Le llamó con una voz mucho más coqueta y putona que como le hablaba normalmente y lo que más me calentó fue la humillación cuando la muy ofrecida le dijo delante de mí con voz aterciopelada: “Te extraño mucho”.

En fin, que la cita entre Henry y la nalgona de mi mujer es este próximo miércoles. Juntos decidimos que ella irá vestida de una manera tan provocativa que, seguramente, Henry se sorprenderá. Mi esposa, a pesar de que es una perra consumada, no suele vestirse de manera provocativa, a menos que salgamos juntos con el fin de buscar hombres que se la cojan, por lo que la microfalda sin calzones que llevará y la delgada blusa de algodón sin brassiere que resaltará sus pezones serán más que una invitación para que su exjefe dé el siguiente paso.

Para amarrar las cosas, le comentará durante la plática que yo no solamente soy un cornudo, algo que ya sabe, sino que no la satisfago, que soy un poco hombre y que ella necesita un macho que le dé placer, que sea su amante de planta. Le dirá que yo acepto mi condición de poco hombre y que estoy de acuerdo también con que ella tenga un amante.

Ya nos pusimos de acuerdo en que ella aceptará cualquier propuesta que le haga Henry, por lo que esperamos que dicho desayuno termine en la habitación de un hotel, desde el cual me llamará delante de Henry para decirme que va a coger con él y que pase por ella a tal hora. Con esto, queremos que mi próximo corneador permanente se dé cuenta de mi aceptación y de la disposición que tengo de ser humillado por mi putona esposa y, desde luego, también por él.


De cualquier manera, no descartamos la posibilidad de que Henry no se anime o de que la culona de mi mujer tenga no uno, sino dos amantes que le den la verga que yo no puedo darle. Y ésa es una de las razones para escribir este relato:

Si estás interesado en que la piruja de mi mujer sea tu amante, escríbenos con una foto de tu cara y hablándonos de ti y de por qué quieres que sea tu puta de planta al correo que creamos para buscarle amante: laputademiesposa@hotmail.com, te responderemos de inmediato y con una foto de la perra de mi mujer completamente encuerada.

También puedes llámame cuando quieras al teléfono que adquirimos para que yo atienda a los amantes de mi mujer: 044-55-2406-6514; te aclaro que el teléfono no siempre puedo tenerlo prendido y que mi puta y nalgona esposa no contesta las llamadas.

Experiencia sacada de Todorelatos.